15 abr. 2009

Yo, argentino.



El sufrimiento más amargo, el descontento con nosotros mismos, es la consecuencia invevitable del desconocimiento de la propia individualidad, de la falsa presunción y la arrogancia que resulta de ella, por no haber reconocido de una vez por todas nuestros fallos y deficiencias lo mismo que nuestras características buenas y capacidades, y de no haber puesto nuestras metas de acuerdo con ellas, conformándonos con el hecho de que ciertas cosas son inalcanzables.



Transliteración de un pérrafo del "El arte de ser feliz" de Arthur Schopenhauer, que dice: Cuando hemos reconocido de una vez por todas nuestros fallos y deficiencias lo mismo que nuestras características buenas y capacidades, y hemos puesto nuestras metas de acuerdo con ellas, conformándonos con el hecho de que ciertas cosas son inalcanzables, entonces evitamos de la manera más segura y en la medida en que nuestra individualidad lo permite el sufrimiento más amargo, que es el descontento con nosotros mismos como consecuencia invevitable del desconocimiento de la propia individualidad, de la falsa presunción y la arrogancia que resulta de ella.